lunes, 27 de septiembre de 2010

Sobre el final del Universo




Muchos piensan que la teoría del Big Bang demuestra que el instante de la Gran Explosión marca el inicio de todo lo existente hace unos veinte mil millones de años. Pero otros afirman que dicho enfoque es precipitado: conclusiones muy importantes sobre un momento del que la ciencia casi no conoce nada.

Sólo se sabe que en ese punto muchas magnitudes tienden a valores infinitos, por lo que se le denomina “punto de singularidad”. Los infinitos indican que la teoría que se está aplicando ha llegado a su límite y debe ser sustituida por otra.

Quizá esta nueva teoría, hablemos de la gravitación cuántica, pueda descubrir hechos que permitan formarse una opinión en verdad sólida acerca de lo que ocurrió en el entorno de la singularidad.

Se habla mucho de ese “inicio de todo” y muy poco sobre el posible “punto final” del Universo. Respecto al inicio, resulta incomprensible que toda la energía del Universo haya salido de la nada. Hoy hablaremos de eso.

Hay quien lo achaca a la voluntad de un creador supremo, idea que no es científica, sino teológica. Pero sí conllevaría a una cierta simetría: si el mundo surgió de la nada, debe terminar en la nada.

La teoría del Universo en expansión explica bien cómo evolucionó el mundo a partir de la singularidad, aunque aún muchas cosas no están del todo claras. Un ejemplo de teoría exitosa lo constituye la que explica cómo se formaron los elementos químicos.

A medida que disminuía la temperatura con la expansión, los quarks y bosones iniciales fueron “armando los protones y neutrones que posteriormente constituyeron los núcleos de hidrógeno y helio, componentes esenciales del gas interestelar.

Dicho gas se fue acumulando en ciertos espacios por atracción gravitacional, formando así las estrellas, que luego generaron enormes temperaturas interiores propiciadoras de ciclos de reacciones de fusión del hidrógeno y el helio para formar los núcleos de elementos más pesados. Algunas estrellas de masas muy grandes se contraen brutalmente al agotarse el hidrógeno que poseen y se producen las famosas explosiones de las supernovas, lapso en el que, mediante otros procesos, se forman todos los elementos de la tabla periódica, eyectados inmediatamente al espacio cósmico a través del cual se difunden. Tales “desechos” constituyen la materia prima para la formación de planetas como los de nuestro sistema solar.

Luego del colapso descrito, aparece muchas veces un agujero negro: la masa de la materia se comprime hasta dimensiones prácticamente nulas y crea a su alrededor un espacio esférico vacío de donde no podrá salir ni la luz debido a su gigantesco campo gravitacional.

Procesos como los narrados ocurrirán continuamente hasta que se agote el hidrógeno primordial.

Una de las muchas teorías sobre cuál será el posible estado final del Universo parte de que su expansión será ilimitada y que los protones y neutrones se desintegrarán en electrones, positrones, neutrinos, antineutrinos y fotones en un plazo de diez elevado a treinta años.

Por otro lado, las galaxias serán “tragadas” por los enormes agujeros negros ubicados en su parte central y, dentro de millones de millones de millones de años sólo existirán huecos negros y leptones ligeros. Pero éstos se “evaporarán” y emitirán fotones, neutrinos y gravitones.

En un tiempo de cien elevado a cien años, finalmente sólo quedará en el espacio un plasma enrarecido de electrones y positrones.

O sea, … ¡El estado final del Universo no será la nada, como, según algunos, ocurre en el estado inicial!

De esta contradicción, desafortunadamente, apenas se habla.

Descargar Documento : http://oron.com/ctbvgtafhhju/Sobre_el_final_del_Universo.doc.html

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