jueves, 14 de junio de 2012

La Siniestra Teurgia

Etimológicamente Teurgia quiere decir “Hacer con Dios y permitir que Dios haga en nosotros, ser colaboradores e instrumentos de él.” Es una de las ramas del saber hermético, junto con la astrología y la alquimia. La Magia en general y la Teurgia en particular, no son una ciencia solamente, sino que son una ciencia y un arte; lo que indica que por más formulas que conozca, por más libros que uno acumule, no por ello uno se convierte en mago, es decir en un transformador de si mismo y del mundo que es lo que uno está buscando. "Y no por esto ocurre que dichas artes carezcan de valor, porque si ciertamente no lo tuvieran y no pudiera hacerse, mediante su auxilio, muchas cosas prodigosas y perjudiciales, las leyes religiosas no hubiesen desplegado tanto rigor para perseguirlas y exterminarlas".

 H. C. Agrippa




 

 Teurgia

 Teúrgia es una práctica mágico-religiosa que consiste en la invocación de poderes ultraterrenos a fin de comunicarse o unirse a ellos atrayendo beneficios espirituales o para manipularlos por medios mágicos. Esto se pone de manifiesto a través de operaciones rituales, de carácter ceremonial -posturas inefables dirigidas con precisión y solemnidad- que utilizan símbolos, fórmulas o cosas por el estilo, de sentido analógico, que son adaptados para atraer la energía sobrenatural deseada. Los símbolos, las posturas y el lenguaje utilizado no deben ser necesariamente comprensibles y tampoco debe ser conocido racionalmente. Los mismos nombres de las entidades invocadas son en lengua bárbara , antigua o desconocida por los practicantes. La eficacia del ritual depende de la suspensión de la racionalidad humana a fin de conseguir la activación de los elementos psíquicos superiores que reciben la energía divina o demoníaca. Una forma particular de teúrgia es la teléstica , de donde deriva la palabra talismán y sirve para cargar o animar estatuas u objetos que de esta manera pueden poseer una función mágica o propicia o ser usados en rituales religiosos. Célebres teúrgos de la antigüedad fueron Hermes Trismegisto, Juliano el Teúrgo y los filósofos Yámblico y Proclo; y en el medioevo el mentado Enrique Cornelio Agripa de Nettesheim. En la Edad Media tal práctica fue demonizada y considerada maléfica e inaceptable, ya que la llegada del cristianismo implicaba el eclipse de todos los daimones paganos, que en ese tiempo fueron considerados máscaras de los ángeles caídos junto a Lucifer. La práctica de la teúrgia pasó a llamarse ars goetia , locución derivada de una palabra griega que significa brujería , magia negra , con lo que obviamente se contrapone a la liturgia sacramental católica, considerada como la nueva y la verdadera teúrgia, que es la obra salvífica y santificada de Dios a través de sus clérigos. La práctica ha sido retomada en tiempos recientes por algunos practicantes y movimientos esotéricos, pudiendo recordar el caso especial de Aleister Crowley. De acuerdo con los expertos en teurgia, se afirma que para invocar a los ángeles es necesario realizar ciertos rituales en los que se utilizan formulas mágico-religiosas y posturas que supuestamente tienen el poder de atraer a estos seres. Sin embargo, los grandes teurgos afirman que no cualquiera está capacitado para invocar a los ángeles; el “teurgo” debe poseer ciertas habilidades especiales que le permitirán realizar conscientemente viajes astrales y desenvolverse plenamente en ese universo, pues de hecho, es precisamente en este plano donde radica nuestra alma, nuestra voluntad y nuestra consciencia. Quizá por este motivo es que la primera lección que el “teurgo” debe dominar es entrar y salir del universo astral justo en el momento transitorio entre la vigilia y el sueño. Cabe resaltar que la teurgia se divide en dos ramas: la teléstica y la mediúmnica. La Teurgia es una ciencia que nos permite invocar a los seres inefables de los mundos superiores, para recibir de ellos sublimes enseñanzas. Distingamos entre Teurgia Goecia y Espiritismo: La Goecia nos enseña a invocar a las entidades puramente tenebrosas. Entonces, los invocadores quedan esclavizados por las "potencias del mal" El Espiritismo, mediante ciertos sujetos pasivos, permite comunicarnos con el "más allá; empero, a los centros espiritistas realmente sólo concurren las sombras de los fallecidos, nunca los seres superiores. La Teurgia es divina, y no se puede ser Teúrgo sin el conocimiento de sí mismo. El Dios interno de todo hombre resulta ser, en el fondo, el legítimo y auténtico Teúrgo. Entendemos como Teúrgia la magia que proviene de Dios, o mejor dicho, aquellos dones o poderes que Dios concede a los hombres para hacer frente a sus vicisitudes extraordinarias. En ellas se puede incluir la transubstantación y los exorcismos, pero también las oraciones de protección contra los demonios, los poderes de las gemas o las propiedades de algunas plantas. Como dijo San Alberto Magno: "Las ciencias ocultas no son malas, pues por su conocimiento se puede evitar el mal y hacer el bien. (…) toda ciencia es buena o mala, como se ve con las ciencias ocultas, que son, según los eruditos, un buen conocimiento, aunque muy perjudicial y dañino cuando se utiliza con fines perversos". Así, podemos considerar que desde Seth (tercer hijo de Adán y Eva, conocido por ser el primero en practicar la Teúrgia) hasta los posibles milagros que hoy en día se achacan a las imposiciones de manos, presencia de santos o apariciones divinas, podemos, como digo, considerar que en toda la historia de la religión Monoteísta Judeocristiana se han aceptado las prácticas Mágicas, siempre que tuviesen como origen a Dios y como vehículo a alguien de reconocida piedad. Moisés, Salomón, San Cipriano, San Alberto Magno o Paracelso son algunos de los más reconocidos expertos en Teúrgia de la historia. Los rituales tienen orígenes mucho más oscuros, y la gran mayoría de ellos nos han llegado muy tergiversados, cuando no inventados directamente por gente poco escrupulosa. En los escritos de San Alberto Magno vienen recogidas algunas recetas Caldeas y Egipcias, y en los de su discípulo Santo Tomás de Aquino una variada colección de prácticas alquímicas; El Grimorio de Sufurino nos ha llegado muy fragmentado en sus prácticas abiertamente nigrománticas, entre las que se hallan no pocos rituales de cariz precristiano, y Paracelso basó parte de su obra en conocimientos adquiridos de filósofos griegos y musulmanes, conocimientos que hoy en día llamamos ciencia, pero por aquel entonces eran tachados de Nigromancia. También es de justicia mencionar a los físicos Árabes, que mantuvieron vivos los conocimientos científicos durante un milenio, y a mediados del S. XIII seguían siendo reconocidos como los mejores en su campo. Nombres como Averroes, Ibn Sina (Avicena) o Al Juwarizmi han llegado hasta nuestros días como algunas de las mentes mas portentosas de su época. La propia nigromancia es un "invento" Católico. Llamada así en contraste con la Teúrgia, la nigromancia (El arte Oscuro o de la oscuridad) abarcaba todo aquello que no era piadoso. Bien se puede decir que todo el saber y conocimientos adquiridos que no aceptaba la iglesia como censurados por Dios eran tildados de Nigromancia. Desde ciencias tan inofensivas como la óptica de los cristales hasta los más aberrantes rituales de los altares de Baal, todo era considerado peligroso y no apto para su divulgación. Todo lo que a continuación se incluye en éste informe pasa por ser una pequeña muestra de todo el saber recopilado durante siglos. De ésta forma se podrán ver algunos usos de plantas medicinales, de gemas y minerales, tablas de días aciagos y propicios, astrología elemental, rituales Caldeos, Egipcios, Mesopotámicos y Hebreos, todo ello como indicativo de los conocimientos esotéricos de la época. En modo alguno puede tomarse lo siguiente como un "Grimorio"; Ni lo pretende ni lo será jamás, por ello se ha omitido deliberadamente las invocaciones de Salomón, los Pactos de Moisés y todo lo relacionado con la demonología, que además de tener orígenes dudosos no se acercan al verdadero espíritu al que pretende ceñirse éste informe.