sábado, 12 de junio de 2010

MERLIN...¿quien fue?





Vortigern, quien era rey de la Gran Bretaña, deseaba construir una fortaleza en Snowdon. Para esto, llamó a albañiles de muchos lugares y les ordenó que construyeran una torre recia. Pero las piedras que los albañiles levantaban cada día, cada noche se derrumbaban y eran engullidas por la tierra.
Así, pues, Vortigern tuvo una asamblea con sus adivinos, los cuales le dijeron que tenía que buscar a un muchacho que no hubiera tenido nunca padre y que cuando lo encontrara debía matarlo y echar su sangre sobre los cimientos para que la torre se mantuviera firme. Vortigern envió mensajeros por todas las provincias a buscar a tal muchacho y, eventualmente, llegaron a un pueblo que después se llamó Carmarthen. Allí vieron a algunos muchachos que jugaban delante de la puerta y, sintiéndose cansados, se sentaron a mirar el juego. Finalmente, hacia el atardecer, surgió una disputa entre dos de los jóvenes, cuyos nombres eran Merlín y Dinabutius.
Durante la pelea se oyó que Dinabutius decía a Merlín: "¡Qué tonto eres si piensas que vas a ganarme! ¡Aquí me tienes a mí, nacido de sangre real, pero nadie conoce tus habilidades, porque nunca has tenido padre!" Cuando los mensajeros oyeron eso, preguntaron a los otros muchachos de quién podía ser Merlín y les contestaron que nadie conocía a su padre, pero que su madre era hija del rey de Gales del sur y vivía con las monjas en la iglesia de Saint Peter, dentro del mismo pueblo.




Los mensajeros apresaron a Merlín y a su madre y los llevaron ante el rey Vortigern. El rey recibió a la madre con todas las atenciones debidas a su nacimiento y le preguntó quién era el padre del muchacho. Ella contestó que no lo sabía: "Una vez -dijo-, cuando yo y mis damas estábamos en nuestras habitaciones, se me apareció alguien en forma de un hermoso joven, el cual, abrazándome y besándome, estuvo conmigo durante un rato, pero luego desapareció súbitamente. Volvió varias veces a hablar conmigo cuando estaba sola, pero no podía verlo. Después de haberme rondado de aquella manera durante largo tiempo, se acostó conmigo en forma de hombre y luego me dejó grávida con un niño". El rey, asombrado ante aquellas palabras, preguntó a Maugantius, su adivino, si aquella historia podía ser cierta. Maugantius le aseguró que tales cosas eran bien conocidas y que Merlín debía haber sido engendrado por uno de los espíritus que viven entre la luna y la tierra, que nosotros llamamos íncubos.
Merlín, que lo había escuchado todo, preguntó si se le permitía enfrentarse con los hechiceros. "Ordena a los adivinos -dijo- que vengan ante mí y les convenceré de que han dicho una mentira". El rey, sorprendido por la intrepidez del joven y por su aparente falta de temor, hizo lo que éste le pedía y mandó llamar a los magos, a los que Merlín habló como sigue: "Ya que no habéis sabido descubrir la causa de que los fundamentos de la torre se derrumben cada noche, habéis aconsejado que la argamasa sea mezclada con mi sangre y así la torre se mantendrá en pie. Ahora, decidme, ¿qué hay debajo de los fundamentos?; porque algo debe haber que les impida aguantarse." Pero los adivinos, temerosos de demostrar su ignorancia, le concedieron la paz. Entonces Merlín (cuyo otro nombre era Ambrosius) dijo al rey: "Mi señor rey, llama a los trabajadores y ordénales que caven debajo de la torre, en donde encontrarán un lago que es lo que impide que las paredes se mantengan en pie." Así se hizo y se encontró el lago. Entonces Merlín ordenó que el lago fuera drenado; dos piedras, dijo, serían encontradas en el fondo: eran dos dragones, uno rojo y otro blanco, que permanecían dormidos. Cuando el lago fue secado y descubrieron las dos piedras, los dragones despertaron y empezaron a luchar entre sí con gran ferocidad, hasta que el rojo venció y mató al blanco. El rey, asustado, preguntó a Merlín el significado de aquella visión y Merlín, levantando sus ojos al cielo, profetizó la llegada de Ambrosius y la muerte de Vortigern. A la mañana siguiente, al alba, Aurelius Ambrosius desembarcaba en Totnes, Devon.
Después de que Ambrosius venciera a Vortigern y a los sajones, fue coronado rey y mandó llamar a artesanos de todos los lugares y les pidió que proyectaran una nueva clase de construcción que pudiera durar siempre como un memorial. Ninguno de ellos fue capaz de ayudarle, hasta que Tremorinus, arzobispo de Caerleon, sugirió que el rey debía llamar a Merlín, el profeta de Vortigern, el hombre más inteligente de todo el reino, tanto en profecías como en diseños de máquinas y artificios. Ambrosius envió a sus mensajeros, que encontraron a Merlín en Gwent, en la fuente de Galapas, donbde vivía. El rey lo recibió con honor y primeramente le pidió que le predijera el futuro, pero Merlín replicó: "Misterios de esta clase no pueden ser revelados excepto en casos de gran necesidad, porque si los pronunciara con ligereza o para hacer reír, el espíritu que me los enseña permanecería mudo y no me ayudaría en el momento necesario". Entonces el rey le preguntó acerca del monumento, pero cuando Merlín le aconsejó que fuera a buscar la Danza de los Gigantes que está en Killare, una montaña de Irlanda, Ambrosius se rió, diciendo que era imposible mover unas piedras que todo el mundo sabía que habían sido colocadas allí por gigantes. Posteriormente, el rey fue convencido para que mandara a su hermano Uther, con quince mil hombres, a combatir a Gilloman, rey de Irlanda, y traer la Danza. El ejército de Uther ganó, pero cuando intentaron desmantelar el círculo gigante de Killare y traer las piedras a la Gran Bretaña, no pudieron moverlas. Cuando finalmente se confesaron incapaces, Merín reunió sus mecanismos y tumbó las piedras fácilmente, las cargó en barcos y las trajo al lugar cerca de Amesbury, donde debían ser colocadas. Allí, Merlín de nuevo instaló sus máquinas y levantó la Danza de Killare exactamente como estaba en Irlanda. Pero después apareció una gran estrella que parecía un dragón y Merlín, sabiendo que aquello significaba la muerte de Ambrosius, lloró amargamente y profetizó que Uther sería rey bajo el signo del Dragón y que de él nacería un hijo que obtendría gran dominio y cuyo poder se extendería por todos los reinos que yacían bajo los rayos de la estrella.





La Pascua siguiente, en la fiesta de coronación, el rey Uther se enamoró de Ygraine, esposa de Gorlois, duque de Cornualles. Le prodigó toda clase de atenciones, para escándalo de la corte; de ella no obtuvo ninguna respuesta, pero su esposo se retiró furioso de la corte sin permiso, llevándose a su esposa y a sus guerreros a su país, Cornualles.
Uther, encolerizado, le mandó volver, pero Gorlois se negó a obedecer. Entonces el rey, airado sin medida, reunió un ejército y marchó sobre Cornualles, quemando ciudades y castillos. Gorlois no tenía suficientes tropas para hacerle frente y, por consiguiente, llevó a su esposa al castillo de Tintagel, el refugio más seguro, y él, en persona, se preparó para defender el castillo de Dimilioc. Uther sitió inmediatamente Dimilioc, manteniendo a Gorlois y a sus tropas atrapados allí, mientras que buscaba algún medio de llegar a Tintagel para raptar a Ygraine. Al cabo de algunos días pidió consejo a uno de sus familiares llamado Ulfin. "Tienes que aconsejarme de qué manera puedo satisfacer mi deseo -dijo el rey-, porque si no lo hago, moriré de mi secreta ansiedad". Ulfin, diciendo lo que el rey ya sabía -que Tintagel era inexpugnable-, sugirió que se llamara a Merlín. Merlín, conmovido por el sufrimiento del rey, prometió ayudarle. Con sus artes mágicas cambió la apariencia de Uther en la de Gorlois, Ulfin en la de Jordan, el amigo de Gorlois, y él mismo en Birthael, uno de los capitanes de Gorlois. Los tres cabalgaron hasta Tintagel y fueron admitidos por el portero. Ygraine, tomando a Uther por su esposo el duque, le dio la bienvenido y lo llevó a su cama. Así, Uther holgó con Ygraine aquella noche, y ésta no le negó ningún deseo. Aquella noche fue concebido Arturo, el oso domado.
Pero en el entretanto, se desarrollaba una batalla en Dimilioc, y Gorlois, que se aventuró a atacar, fue muerto. Llegaron mensajeros a Tintagel para decir a Ygraine que su esposo había muerto. Cuando se encontraron con que "Gorlois" todavía vivía y estaba encerrado con Ygraine, se quedaron sin habla, pero luego el rey confesó el engaño y unos días después se casaba con Ygraine.
Uther Pendragón reinó quince años más.
Durante aquel tiempo no vio ni una sola vez a su hijo Arturo, el cual, la misma noche de su nacimiento, fue llevado a la puerta secreta de Tintagel y entregado a Merlín, quien cuidó al niño en secreto hasta que llegó la hora de que Arturo tenía que heredar el trono de la Gran Bretaña. Durante el largo reinado de Arturo, Merlín le aconsejó y le ayudó. Pero esto es parte de otra historia que será entregada más adelante.
Cuando Merlín era ya un hombre viejo, se enamoró ciegamente de una muchacha, Vivian, que le convenció de que le enseñara todas sus artes mágicas como pago de su amor. Cuando lo hubo hecho, ella lo hechizó y lo dejó atado y dormido; unos dicen que en una gruta cerca de una cueva de cristal, y otros aseguran que está oculto por una aureola de aire que le rodea.
La Leyenda señala, aunque no muy específicamente, que Merlín despertará cuando despierte el rey Arturo, y volverá en el momento en que su país lo necesite.

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