domingo, 15 de abril de 2012

Hombres Lobo...LA BESTIA OCULTA

Los hombres lobo, las imágenes actuales de estos monstruos semi-humanos provienen en su mayoría del mundo irreal de Hollywood; pero los antiguos griegos y romanos creían que los hombres lobo existían y que eran totalmente fatales. Sorprendentemente, en la Francia del siglo XVI, 30.000 personas fueron acusadas de ser hombres lobo…

Las personas siempre han tenido una fascinación macabra por lo que más las aterra, bien sea que se trate del salvajismo real de asesinos seriales o de monstruos imaginarios como Frankenstein o Dráckula. A los seres humanos le llaman poderosamente la atención estos sujetos horripilantes. Uno de los más antiguos y perdurables es el hombre lobo.



En los albores de la civilización, era muy poco lo que separaba al hombre de la bestia. Las personas, en aquel entonces, pensaban que los humanos podían volver a ser animales, una creencia conocida como “cambio de forma”. Casi todas las sociedades primitivas tienen historias y creencias sobre la transformación de forma animal a humana y viceversa. En todas las civilizaciones ha habido historias sobre cómo saber controlar ciertos impulsos, emociones y deseos. La mayoría son los instintos más primitivos, los instintos animales. Desde que el hombre se civilizó el hombre lobo ha acechado en las sombras.

No estaban tan ocultos como para que no los notara el padre de la historia griega antigua, Herodoto. En el siglo V antes de Cristo, reportó en sus viajes acerca de un pueblo que cambiaba de forma conocido como los neurianos. “Cada neuriano se transforma una vez al año en un lobo, y continúa de esta manera por varios días al cabo de los cuales vuelve a su forma original” (Herodoto).

Hay mitos muy poderosos sobre hombres lobo entre los griegos y los romanos. Hay historias romanas que parecen producciones de Hollywood de hoy en día. Una de éstas provino de un satírico romano llamado Petronio, quien fue uno de los primeros en escribir crónicas sobre la perdurable relación entre los hombres lobo y la Luna llena.

Petronio escribió acerca de un hombre que, en una noche de Luna llena, fue a visitar a su amada. Le pidió a un amigo soldado que lo acompañara. En el camino, el soldado se detuvo repentinamente, se quitó la ropa, se transformó en lobo y se perdió en la oscuridad. Al llegar a la casa de su amada, el hombre escuchó que uno de los sirvientes se había enfrentado contra un lobo y lo había herido con su espada en el cuello. Al día siguiente, el hombre encontró al soldado en el cuartel muriendo por una herida de espada en su cuello.

Estas historias eran muy difundidas y creídas. Si uno era herido siendo hombre lobo, se transformaba otra vez a la forma humana pero conservaba la herida.

La Luna llena – la cual influye sobre los mares y cualquier líquido sobre la tierra (siendo el humano más del 70% líquido) – tiene una conexión con la leyenda del hombre lobo, porque existe la creencia que la Luna llena causa la locura en la gente, lunáticos. La Luna llena y la transformación de hombre a bestia es una conexión natural y mágica.

Un relato aún más horroroso sobre un hombre lobo provino del poeta romano Ovidio. En el siglo I narró la historia de un antiguo rey griego llamado Licaon, cuya crueldad era tan conocida que el rey de los dioses, Júpiter, lo fue a visitar. Pero Licaon se rehusó a creer que su visitante fuera un dios, y lo puso a prueba al servirle un suntuoso banquete en el que secretamente había mezclado carne humana. Aún entre los antiguos griegos el canibalismo estaba vedado. Era un verdadero tabú. Ofrecerle comida caníbal a un dios era una gran ofensa. Júpiter inmediatamente detectó la comida contaminada, furioso, convirtió a Licaon en lobo para que orientara su afición por la carne humana de una mejor manera.

Del nombre del rey Licaon surgió la palabra Licántropo, cuyo significado es: el que se transforma en lobo. Esta historia tiene un profundo significado para comprender a los hombre lobo. Aquí se reconoce desde el principio que toda la idea de licantropía estaba relacionada con los aspectos del ser humano que se oponían a la sociedad civilizada.

Durante la Edad Media, la creencia que los humanos se transformaban en animales predadores prevalecía en el mundo y bajo ninguna circunstancia se limitaba a los lobos. Estamos hablando de un fenómeno donde la gente creía que algunos de sus vecinos podían transformarse en un animal. Y ese animal era el depredador que predominaba el área.

Entonces se pensaba que utilizar la piel o el cuero de un animal era una forma de convertirse en ese animal. Los vikingos hicieron de esa creencia parte de su arsenal militar ya que se colocaban pieles de oso antes de la batalla. Esta práctica contribuyó con su reputación de ser guerreros totalmente intrépidos y maníacos.

Sin embargo, en la Europa medieval, el animal más temido era el lobo. Considerado como el mayor carnívoro del continente se creía que era el predador más peligroso que pudiera existir. Montague Summers, una autoridad del siglo IXX en ocultismo y lo sobrenatural, describió adecuadamente lo que significaba el lobo para los europeos medievales: “las características más notables del lobo, son la crueldad desmedida, la ferocidad bestial y el hambre insaciable. Tiene algo de demonio infernal. Simboliza la noche y el invierno, la presión y la tormenta, el oscuro y misterioso emisario de la muerte” (Summers).

Los cuentos cautelosos acerca de lobos eran repetidos ampliamente, sobretodo a los más vulnerables de la población, los niños. Uno de los más famosos es el de la Caperucita Roja. Es un cuento muy siniestro y claramente uno de hombres lobo. Está la pequeña y el lobo vestido como la abuela; quien habla con Caperucita. No es un lobo común, está muy claro que es un hombre lobo.

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